Saludo a los lectores de este blog, seguramente menos de los que yo desearía pero más de los que se me ocurren. Alguien se preguntará por qué razón es necesario un blog sobre Philip Roth. ¿No son suficientes los centenares de páginas, la mayoría en inglés, que ya existen en internet? Algunas de ellas son incluso magníficas, y uno puede obtener toda la información que desee sobre el autor y sus obras, e incluso unas cuántas entrevistas, alguna de ellas en castellano.
Quizá por eso mismo, por la gran cantidad de información existente en internet sobre uno de los autores más populares del momento, esta bitácora nace con la intención de no centrarse únicamente en la figura del literato judío, sino de intentar ir un poco más allá y hablar de las obras, los personajes y los temas recurrentes en su literatura. El mío no es un análisis académico al uso. No creo que la literatura deba interpretarse en términos estrictamente técnicos, metaliterarios, estructurales o hermenéuticos. La buena literatura, al igual que la buena música o las buenas compañías, tienen una utilidad práctica, más allá del inmediato placer y la momentánea evasión que nos ofrece. Un buen libro nos ofrece suficiente conversación como para no echar de menos la compañía humana durante una tarde entera, u olvidar que hay que comer un mínimo de tres veces al día.
Muchos de los posts de esta bitácora tratarán sobre sus obras, y algunos incluirán pequeñas reflexiones o análisis de fragmentos y citas textuales. No es mi ánimo pontificar ni desmenuzar, sistematizar ni adular, halagar ni tampoco criticar. Me interesan los temas, a la persona no la conozco ni dudo que pueda hacerlo algún día. En Philip Roth se combinan una serie de ingredientes que hacen de muchas de sus obras sean pequeños tratados sobre la traición, la debilidad humana, la autonegación, el sacrificio, el amor, la desesperación, el odio, la estupidez y el hedonismo. Probablemente el tema que impregna toda su obra, por encima de cualquier otro, sea el sexo, vivido casi exclusivamente desde una perspectiva masculina. Y esto es importante porque muchas de sus obras pueden calificarse, sin ánimo de ofender a nadie, de obscenas, o, por lo menos, de contener pasajes de alto contenido erótico. Que nadie se escandalice ante el adjetivo "obsceno". En una sociedad en la que los capitostes que han llevado a millones de personas en todo el mundo al paro y a la miseria son despedidos con gratificaciones de siete cifras, es muy hipócrita escandalizarse porque un personaje femenino le muerda el pene al protagonista de "El animal moribundo" al realizarle una felación. Es su descarnamiento y su capacidad de utilizar las palabras para desnudar la vida de modo que queden a la vista todas las incongruencias y mezquindades de los que dirigen y gobiernan las vidas y las mentes lo que más aprecio de sus obras, aparte de su estilo directo y soberbio, propio de alguien con décadas de experiencia en el oficio de escritor. Quizá ésa sea una de las razones por las cuales conviene leer a este escritor septuagenario: su sinceridad e incorrección política tratan muchos de los tabúes de esta sociedad con la valentía y el desparpajo de quien sabe que le quedan pocos años de vida y no tiene ya nada que perder.
¡Cómo envidiamos en secreto tal libertad!
martes, 11 de agosto de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario